En el plazo de una década, los miméticos de las incretinas han pasado de ser medicamentos hipoglucemiantes para la diabetes a convertirse en una de las clases de fármacos más dinámicas de la medicina cardiovascular. Se ha demostrado que los agonistas del receptor del GLP-1 (GLP-1-RA) han demostrado reducir el riesgo de eventos cardiovasculares graves (MACE) y de hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca, disminuyen la albuminuria y ralentizan la disminución de la TFG estimada —y esto, cada vez más, también fuera del contexto de la diabetes—. Con el semaglutido oral, aparece por primera vez en escena un fármaco administrado por vía oral con beneficios cardiovasculares demostrados, acompañado de la primera base de datos a gran escala sobre la insuficiencia cardíaca en la diabetes tipo 2. Y en el horizonte ya se vislumbra la próxima generación, con los agonistas triples como el retatrutido.
También podría interesarte
- Amiloidosis hereditaria por transtiretina con polineuropatía
Nuevas opciones terapéuticas para la PN de tipo ATTRv
- Diabetes tipo 1: nuevo enfoque terapéutico modificador de la enfermedad
Ralentizar la pérdida de la función de las células β y frenar la evolución de la enfermedad
- Cáncer de hígado
La inteligencia artificial en la oncología de precisión: oportunidades y retos
- Dolor lumbar agudo inespecífico
Aplicar el enfoque biopsicosocial
- Terapia asistida con psicodélicos
Situación actual del PAT
- Dolores neuropáticos
Neuromodulación basada en la evidencia, a partir de estudios clínicos y datos del mundo real
- Síndrome de fibromialgia
Evolución, diagnóstico, epidemiología y tratamiento de una entidad patológica
- Artritis idiopática juvenil