Durante mucho tiempo, los eosinófilos se consideraron las células efectoras centrales del asma y se interpretaron en el modelo clásico como un agente dañino directo del epitelio, como un amplificador de la hiperreactividad bronquial y como el principal impulsor de la inflamación de las vías respiratorias mediada por el tipo 2. Los avances científicos de las dos últimas décadas han diferenciado, ampliado y, en algunos casos, cuestionado este panorama. ¿Son de hecho los eosinófilos los principales culpables o meros marcadores de patrones inmunológicos más complejos? Una nueva publicación de la revista Lancet arroja algo de luz al respecto.
Autoren
- Tanja Schliebe
Publikation
- Asthma/COPD-Special
Temas relacionados
También podría interesarte
- Informe del estudio: Nicotinamida para la prevención del cáncer de piel
Un estudio de cohortes analizó los datos de más de 30.000 pacientes
- Psicooncología
La comunicación como clave del cumplimiento terapéutico
- ¿Cómo afectan a los músculos las intervenciones para adelgazar?
Evaluación reflexiva: no descuidar los aspectos cualitativos
- De los biomarcadores a las terapias génicas
Reconocer las ataxias
- Terapia basada en la evidencia para la psoriasis en localizaciones difíciles
Inhibición de la IL-23 en la psoriasis del cuero cabelludo: ¿Qué hay de nuevo?
- La obesidad en la consulta del médico de cabecera
Aspire a objetivos realistas y evite repartir culpas
- Evidencias, fisiopatología y gestión a la luz de los datos actuales
Insuficiencia cardiaca con mejora de la fracción de eyección (HFimpEF)
- Artritis reumatoide precoz