A medida que envejecemos, cambian la composición y la función del microbioma intestinal, la integridad de la barrera intestinal y la regulación inmunitaria sistémica. Estos cambios están estrechamente relacionados con el concepto de “inflamación”, una activación inflamatoria crónica de bajo grado que afecta a varios rasgos distintivos del envejecimiento, como la disfunción mitocondrial, la senescencia celular y la neuroinflamación. A nivel del eje intestino-cerebro, se acumulan datos de que los mecanismos asociados al microbioma pueden modular el estado de ánimo, el procesamiento del estrés, la función cognitiva y el riesgo de enfermedades neurodegenerativas a través de vías de señalización inmunitarias, neuroendocrinas y neuronales.
Publikation
- Longevity-Special
También podría interesarte
- Síndrome del intestino irritable
¿SII o endometriosis?
- Diabetes tipo 2: sarcopenia y fragilidad
¿Cómo se puede detener la degradación de los músculos esqueléticos?
- Colangiocarcinoma
Diagnósticos moleculares modernos y opciones de terapia dirigida
- Depresión resistente al tratamiento
¿Esketamina en aerosol nasal como monoterapia? Novedades para la depresión resistente al tratamiento
- Análisis de los datos de la SNVCS del periodo 2005-2022
Vacunación TBE para niños y adolescentes en Suiza
- Tuberculosis
Reconocer precoz y eficazmente la diabetes en pacientes con tuberculosis
- Trichophyton indotineae
Las dermatofitosis resistentes a la terbinafina aumentan en Europa Central
- Salud de la piel periestomal