La estrecha conexión funcional entre el hígado y el corazón desempeña un papel central en el desarrollo y la progresión de las enfermedades cardiometabólicas. Aunque las patologías cardiovasculares y hepáticas se han considerado durante mucho tiempo por separado, estudios recientes muestran una interacción recíproca entre la disfunción hepática y la cardíaca, que va desde la resistencia a la insulina hasta los procesos inflamatorios crónicos y el estrés hemodinámico. Un artículo de revisión esclarece exhaustivamente las bases fisiológicas de la interacción hígado-corazón, los mecanismos fisiopatológicos en diversas enfermedades hepáticas, el papel del corazón como “motor del hígado” y los métodos innovadores para investigar este diálogo “interorgánico”.
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