En el debate sobre la longevidad, “equilibrio hormonal” se utiliza a menudo como sinónimo de “biológicamente más joven”. Clínicamente, el término sólo tiene sentido si se vincula a trastornos axiales claramente definidos, síndromes sintomáticos y criterios de valoración relevantes para el paciente (función, fracturas, eventos, calidad de vida). Las pruebas fehacientes son heterogéneas: La terapia hormonal para la menopausia es muy eficaz cuando está indicada (sobre todo para los síntomas vasomotores, el GSM y los huesos), pero se ha caracterizado durante décadas por extrapolaciones y advertencias sobre el GHI; en 2025, la FDA ha anunciado el inicio de la retirada de las advertencias engañosas en caja tras una reevaluación exhaustiva. Para la testosterona se dispone de amplios datos de seguridad (TRAVERSE) y cambios actuales en la etiqueta de la FDA (incluida la presión arterial). Para la DHEA (sistémica) y la GH como “antienvejecimiento”, sin embargo, las pruebas clínicas son significativamente más débiles; los beneficios son limitados y los riesgos y efectos secundarios son decisivos en el ámbito de la prevención.
Autoren
- Tanja Schliebe
Publikation
- Longevity-Special
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