El shock cardiogénico (SC) es y sigue siendo la forma más dramática de insuficiencia circulatoria aguda en cardiología. A pesar de décadas de investigación intensiva, la mortalidad hospitalaria se ha mantenido durante mucho tiempo en torno al 35-50%. En 2025, el punto de inflexión es menos una nueva “cura milagrosa” que un nuevo sistema operativo: un lenguaje internacionalmente uniforme con la clasificación SCAI, vías de shock estandarizadas, revascularización precoz según principios claros, una visión más cautelosa de la ECMO y -tras el avance del DanGer-Shock- un uso cuidadoso y selectivo de las bombas microaxiales en escenarios definidos con precisión. Los documentos de consenso y las directrices de 2025 resumen este cambio de paradigma: el momento, la selección y los procesos de equipo son cruciales.
Autoren
- Tanja Schliebe
Publikation
- CARDIOVASC
Temas relacionados
También podría interesarte
- Cirugía plástica y microcirugía reconstructiva para la DFS
Preservación funcional de las extremidades entre el control de infecciones, la medicina vascular y el resurfacing
- SURPASS-CVOT
Tirzepatida frente a dulaglutida en la diabetes tipo 2 con ASCVD
- Prevención secundaria tras un SCA: tratamiento optimizado individualmente de los lípidos
Tendencia a la terapia combinada precoz y nuevas estrategias para reducir la Lp(a)
- Tumores cerebrales pediátricos
Psiquiatría frente a neurooncología: dificultades diagnósticas
- Qué implican para la práctica los estudios más recientes sobre todo el espectro de la EF
Insuficiencia cardíaca: actualización de la evidencia científica de 2026
- Accidente cerebrovascular isquémico agudo
La alteplasa y la tenecteplasa se sitúan al mismo nivel
- Enfermedad renal crónica en personas con diabetes tipo 2: tratamiento optimizado basado en la evidencia
Inhibidores de SGLT-2 y agonistas selectivos del GLP-1: mejora significativa de los criterios de valoración renales
- Wearables: ¿control a través del smartwatch?