Los inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAASi) —incluidos los antagonistas de los receptores de los mineralocorticoides (MRA)— se encuentran entre los pilares más eficaces de la medicina cardiorrenal. Sin embargo, su utilidad se ve a menudo mermada en la práctica clínica diaria, ya que el temor a la hiperpotasemia conduce a una reducción de la dosis o a la interrupción del tratamiento. Con los nuevos captadores de potasio, el patirómero y el ciclosilicato de sodio y circonio (SZC), se dispone por primera vez de una estrategia bien estudiada capaz de superar precisamente esta limitación: no reducir el potasio por el simple hecho de hacerlo, sino permitir y mantener el tratamiento con inhibidores del RAAS, que prolonga la vida. El rápido auge de la finerenona —con la hiperpotasemia como señal de seguridad fundamental— confiere a este tema una nueva urgencia clínica.
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