La disfunción mitocondrial no se define como un “problema de ATP” aislado en el marco de los Hallmarks del envejecimiento, sino como un cambio sistémico en la bioenergética, la señalización redox, el control de calidad y el metabolismo inmunológico. En la actualización de los Hallmarks (2023), el eje mitocondrial sigue siendo central e interactúa explícitamente con la “macroautofagia desactivada”, la inflamación crónica y otros Hallmarks. Para la práctica médica, esto supone una doble tarea: comprender científicamente los mecanismos de forma correcta (incluida su adaptabilidad y especificidad tisular) y mantener la traducción clínica basada en la evidencia, sobre todo cuando las intervenciones dirigidas a las mitocondrias se comercializan cada vez más como “longevidad”, pero la situación de los datos sigue dependiendo del punto final y de la población.
Autoren
- Tanja Schliebe
Publikation
- Longevity-Special
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