Una de cada cinco personas en el mundo tiene una lipoproteína(a) genéticamente elevada – y no es consciente de ello. A diferencia del colesterol LDL, este factor de riesgo independiente y causalmente significativo no puede verse influido de forma significativa por la dieta, el ejercicio o las estatinas. Esta laguna terapéutica existe desde hace décadas. Ahora estamos a las puertas de un punto de inflexión: los fármacos basados en ARN reducen la Lp(a) hasta en un 95% y el primer estudio de resultados cardiológicos, Lp(a)HORIZON, espera sus resultados en la primera mitad de 2026. La actualización focalizada de las directrices sobre dislipidemia de la ESC/EAS, publicada en 2025, fija por primera vez la Lp(a) como objetivo de cribado obligatorio para todos los adultos.
También podría interesarte
- Pacientes geriátricos
Aporte de micronutrientes en la tercera edad
- Enfermedad de Crohn: centrarse en los resultados a largo plazo
¿Enfoque “descendente” o terapia escalonada clásica?
- Estudio SwissDiab: se ha publicado un nuevo análisis
¿De qué manera se relacionan las complicaciones de la diabetes con la calidad de vida?
- Preaclimatación en el Everest
Explorar los límites fisiológicos
- La viloxazina en el TDAH
Una opción no estimulante, aunque con escasa evidencia
- Estudio preclínico sobre el agente fitoterapéutico
Ingrediente activo combinación de aceite de menta y alcaravea modificó la microbiota fecal
- Casuística
Rituximab utilizado eficazmente contra la colitis IgG4-RD
- Sarcoidosis