Una dieta rica en grasas y azúcar influye tanto en las señales homeostáticas de hambre y saciedad del hipotálamo como en el sistema de recompensa hedónico, lo que provoca un hambre persistente y un fuerte antojo de alimentos hipercalóricos. El estrés crónico potencia los efectos negativos de una dieta rica en grasas y favorece el aumento de peso a través de determinados procesos neuronales. Los datos actuales indican que los cambios neuronales son difíciles de revertir, lo que explica el tan citado efecto yo-yo y las dificultades para mantener el peso a largo plazo.
Autoren
- Mirjam Peter, M.Sc.
Publikation
- HAUSARZT PRAXIS
Temas relacionados
También podría interesarte
- Rondas médicas centradas en el paciente
Alinear la atención con el paciente
- Síndrome de las piernas inquietas en la infancia
Relación entre el síndrome de las piernas inquietas y los dolores de crecimiento
- Entre la esperanza y las lagunas de la evidencia
Acúfenos y fitoterapia
- Informe de un caso
Paciente de 17 años con acné fulminans
- Oncología
Actualizaciones de estudios del Congreso de la ESMO
- Vacuna de alta dosis contra la gripe
Menores tasas de hospitalización, incluso con insuficiencia cardíaca
- De las estatinas a la metformina
Farmacología preventiva y longevidad
- Fundamentos y estudios importantes sobre el cáncer y la psique